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 Singing under the lake (?) [Astrid]

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Radley C. Keating
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MensajeTema: Singing under the lake (?) [Astrid]   Vie Sep 09, 2011 7:49 pm

- Summer has come and passed, the innocent can never last...

Como todos los viernes, Radley llevaba toda la tarde a la orilla del lago, sentado en la hierba, tocando con la guitarra y cantando algo tranquilo, relajante.
Alzó la mirada, abriendo los ojos -que siempre cerraba mientras cantaba- para contemplar las aguas calmas en las que se reflejaban las tenues luces anaranjadas del ocaso.

- Wake me up, when september ends...

Aquel día había hecho bueno, así que llevaba aquellos vaqueros desgastados que había comprado hacía dos meses y la camiseta de Greenday que Astrid le había regalado cuando hicieron medio año, hacía más o menos un mes. Sonrió al pensar en ello otra vez, y alzó la cabeza, contemplando el cielo.

- Like my father's come to pass, seven years has gone so fast...

Ya no había apenas gente por allí. Cuando se iba poniendo el sol, o quedaba poco para ello, la gente solía irse lejos del lago, decían que allí iban los jóvenes a drogarse, frungir o lo que fuese. Como si en los parques no hubiese nadie haciendo nada...
Pero eso a él no le importaba. Le interesaba más pensar... en Astrid, por ejemplo. Supuso que habría salido del trabajo hacía relativamente poco. ¿Tendría algo que hacer? Tal vez la llamase cuando acabase la canción... Tenía ganas de verla...

- Wake me up... when september ends...

...Y empezaba a anochecer.
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Astrid J. Bettger
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MensajeTema: Re: Singing under the lake (?) [Astrid]   Sáb Sep 10, 2011 7:34 am

El día no había sido especialmente complicado, sí había tenido sus clientes difíciles y uno que otro café terminó en el suelo, pero eso eran cosas de su diario vivir, además ella no se preocupaba por nimieades. Al menos no parecía tener a un jefe especialmente duro, todos parecían ser tan amables y guays en Loozapalozza, por eso le encantaba ese sitio, nunca se iría de allí, aunque sus razones principales eran... otras. Sí, adivinaron, Radley, ¿y cómo no quererlo? Si era tan mono, tan perfecto, el mejor novio del mundo, vamos. ¿Qué estaría haciendo ahora mismo? Había pasado más de seis horas sin hablar con él ni siquiera por teléfono y comenzaba a exasperarse. En cuanto salió del local corrió a rebuscar entre sus bolsillos hasta dar con el bendito móvil y marcó el número siete -sí, lo tenía en marcación rápida y todo(?)-. Repicó una, dos veces. Lo tomó antes de que repicara una tercera y la voz de Radley le hizo sonreír- Rad, ¿dónde demonios estás? -preguntó con tono acusador, aunque nunca podría enojarse verdaderamente con él. Se tranquilizó cuando le dijo que estaba en el lago, bien, diez minutos en auto y estaría con él- No te muevas de allí, voy en camino -y colgó.

Dicho y hecho, subió al auto -el cual estaba aparcado unos pasos más adelante y partió camino al lago, en busca del rubio. Siempre que Astrid salía de su turno lo primero que hacía era abrazar a Radley -prácticamente porque él se aseguraba de estar justo en la puerta de Starbucks a las seis, hora de salida de la rubia-, o lo llamaba y entonces quedaban. Un día sin ver a Radley, imposible, por Dios. Aparcó a bordillo de carretera y salió del coche con una sonrisa de oreja a oreja; no tardó mucho en llegar al lago en sí y le tomó segundos reconocer a su rubio. Su sonrisa se ensanchó y caminó con sigilo hasta ubicarse tras de él, cubriendole los ojos con sus manos.

-Te extrañé
-susurró y le besó la mejilla, esperándo no haberle interrumpido a mitad de canción.

SGDHGHFFGWRTERETWERW GREEB DAY *-*

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Radley C. Keating
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MensajeTema: Re: Singing under the lake (?) [Astrid]   Sáb Sep 10, 2011 8:56 am

Sí, definitivamente la llamaría cuando acabase si no aparecía para entonces, porque había hablado con ella hacía un rato, unos diez minutos, pero no aparecía por ningún lado. Y quería verla, claro que quería verla, eso era algo que siempre vivía en él cuando no estaba con ella. Se había vuelto taaaan dependiente aquellos siete meses... y la idea en sí no le disgustaba, en realidad. ¿Qué podría hacerle más feliz que su rubia? Sonrió "sutilmente" pensando en aquellas cosas y cerró los ojos, intensificando los golpes de guitarra para la parte que venía ahora.

- Here comes the rain again, falling from the stars... Drenched in my pain again becoming who we are...

No pasaba mucho de las seis de la tarde, pero estaba claro que estaban en tierras inglesas. Si fuese invierno, ya haría un par de horas que había anochecido... pero aún quedaba un rato para que eso sucediese. El sol cada vez se escondía más. Abrió los ojos de nuevo, y bajó la mirada otra vez hacia el lago, cristalino, anaranjado. Desearía que As estuviese allí con él para contemplarlo juntos. Parecía tan idílico...

- As my memory rests but never forgets what I lost...

De vez en cuando escuchaba pasos, pero no le daba importancia. Le parecía más que normal que hubiese gente por allí, a pesar de que todos se hubiesen ido ya, siempre quedaba quien supiese apreciar el encanto de un ocaso reflejado en el lago de Loozapalozza. Aunque aquellos pasos sonaban especialmente cercanos, como si fuesen hacia él. Tal vez...
Esbozó una tímida sonrisa cuando dos manos cubrieron su campo de visión, y notó cómo le tocaban la cara. Bajó el tono de voz a casi un susurro para lanzar al aire el último verso que tenía pensado cantar.

- Wake me up... when september...

Y justo entonces, "alguien" le besó la mejilla con aquellos labios suaves y dulces. ¿De quién iban a ser?

- ...Ends.

Dio un último golpe de guitarra y dejó esta apoyada con cuidado en la hierba, para zafarse de las manos de su invasora y darse la vuelta. Aunque, como siempre, su equilibrio hizo gala de su ausencia y acabó precipitándose con As sobre la hierba, profiriendo con ello una sonora carcajada.
-
Te echaba de menos, bombón -le gustaba esa palabra, "bombón", referida a ella. Era como... como lo más romántico del mundo, y a la vez picante. Y el tema picante le atraía bastante desde hacía unas semanas, más de la cuenta, quizá. Se acercó a besar los labios de la rubia, y sonrió-. ¿Qué tal ha ido hoy? -le preguntaba por el trabajo, evidentemente. Siempre empezaba la conversación preguntándole por su empleo en el Starbucks. Aunque, por supuesto, la forma en que comenzaban sus encuentros nunca tenía demasiado que ver a como terminaban...
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Astrid J. Bettger
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MensajeTema: Re: Singing under the lake (?) [Astrid]   Sáb Sep 10, 2011 9:21 am

Astrid siempre había valorado los dotes músicales de Radley, y no es que fuese su novio, ni porque lo quisiese mucho, pero sí tenía su talento, y algunas veces le había propuesto que hablase con un amigo de su padre -aunque la idea de hablar con su progenitor no le pintaba mucho a ella, pero en fin-, que si mal no recordaba, era productor músical y tal vez podría hacer que sonase en la radio, e incluso que tocase en eventos, ¡y hasta podría sacar su propio disco! Pero el señorito rubio era orgulloso, ¿saben? Uff, muy orgulloso y se negó rotundamente a la idea de As, aunque esta, en parte, se sintió aliviada, llevaba ya un tiempo sin hablar con su padre y por el momento, la cosa seguiría igual. De todos modos no quería pensar en cosas que le hicieran poner triste, quería psar un rato agradable con el rubio y olvidárse de todo lo demás, aunque bueno, no es que fuera taaan difícil...

Había reconocido la melodiosa voz del muchacho desde que había bajado del auto a bordillo de carretera, no podía negar que era esa misma voz perfecta, tan... tan... de él, lo que le había atraído de Radley en un primer momento, aunque sin duda lo que le enamoró perdidamente, fue su forma de ser; aunque bueno, tampoco vamos a negar que era guapo... vale, muy guapo. A veces hasta se distraía un poco, perdiéndose en esos ojos suyos, como si de repente cobrasen vida propia y la hundieran en aguas cristalinas de ese mismo tono azulado de sus orbes. Sí, ahora mismo estaba sonriendo como una tonta, como siempre que pensaba en él, o estaba con él. No podía negar que pensaba en él cada vez que podía, y últimamente era mucho más de lo normal.

Soltó una risita -aunque sonó algo temblorosa, casi nerviosa, casi-, cuando Radley intento darse vuelta y terminaron ambos tirados sobre la hierba, uno sobre el otro. Y no pudo evitar, como siempre, perderse en sus ojos. Movió la cabeza de un lado a otro casi imperceptiblemente tratando de prestar atención a lo que el rubio decía. Sonrió por enésima vez en esa tarde -¿o noche, debería decir?-, antes de acariciarle el cabello rubio con una de sus manos, que logró sacar de milagro entre toda esa confusión de ellos dos en la hierba. Siempre hacía eso, acariciarle el cabello y las mejillas, como para asegurarse de que no era una especie de espejismo, o algo por el estilo- Yo también te eché mucho de menos, cariño -siempre solía referirse a él como cariño, o lindura, o alguna cosa por el estilo. Correspondió al beso más que encantada, aunque su mano nunca se separó el suave rostro de Radley.

-Bastante bien, podría decírse, aunque ya sabes, siempre hay clientes... difíciles -difíciles por decir menos, pensó, pero no quiso agregar nada más, la verdad es que no quería hablar del trabajo, eso arruinaría el momento que estaban teniéndo- ¿Y tú, qué tal tu día? -preguntó con interés. Los días de Radley siempre parecían ser tan interesantes para As, no importara qué hiciera, siempre se mostraba curiosa a las actividades diarias del rubio.
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Radley C. Keating
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MensajeTema: Re: Singing under the lake (?) [Astrid]   Sáb Sep 10, 2011 10:00 am

No podía evitarlo, eso de entrecerrar los ojos ligeramente cuando Astrid le regalaba una caricia en la mejilla o en el cabello. Era una sensación tan... tan... bueno, no era algo que realmente supiese cómo describir. Como si le pidiesen que describiese a la chica, y es que no existía vocabulario humano suficiente para hacerlo... Recordó cómo se rió ella la primera vez que le escuchó decir semejante cosa, y justo después le regaló un beso. Era uno de esos recuerdos que siempre revoloteaban por su cabeza y, a veces, incluso llegaban a él mientras dormía en forma de sueño. Porque claro, soñar con Astrid era algo más que normal en él.

Sin saber muy bien cómo habían terminado los dos tirados en la hierba, básicamente él encima y ella debajo. Se le escapó una sonrisilla la mar de tímida justo cuando ella soltó esa risita nerviosa, cosa que le hizo reír por lo bajo involuntariamente y volver a besarla suavemente. Le encantaba besarla, no podía negarlo. Se tiraría la vida entera besando esos labios, contemplando esos ojos y acariciando esos cabellos. Le resultaba tan perfecto, todo lo que formaba parte de ella... Y sí, eso hacía que ella no fuese la única que se sobrecargase de sonrisas tontas. Pero, ¿y lo que les gustaba ser así, estar así?

A veces pensaba en lo irreal que parecía todo aquello. Que él, un muchacho cualquiera que se pasaba los días tocando la guitarra en cualquier rincón, se hubiese ganado el corazón de la chica más maravillosa que podría haber conocido. Pero en el fondo no le importaba aquella parte, lo único que le importaba era ella. Que ella estaba con él, él con ella, y había encontrado a una persona con la que iba a luchar a muerte por sacarlo adelante.
-
Mi día... tranquilito, ya sabes. Por la mañana estuve ordenando un poco el cuarto y después de comer vine aquí, y aquí estoy. Aunque la parte realmente importante de mi día empezó cuando me tapaste los ojos... -se mordió ligeramente el labio, sin romper el contacto visual, y se acercó a probar sus labios otra vez. Eran taaan suaves...

Fue subiendo la mano hasta que alcanzó los mechones más largos de la cabellera de As, y enroscó alguno de sus dedos en ellos, y los desenroscó, y así continuamente. Le encantaba notar el tacto de su cabello, oler su aroma.
-
No nos queda nada para los ocho meses... -susurró, con la mirada desviada a propósito, como haciéndose el interesante. Siempre actuaba así cuando hablaba de un día de esos en los que los dos cumplían algo, y As sabía perfectamente que se ponía así porque le tenía algo preparado y no iba a soltar prenda- ¿Tienes algo planeado? -preguntó "desinteresadamente", aunque era sencillamente para hacerlo concordar con los planes que tenía él en mente. Quería que todo saliese perfecto. Y sí, no había mucha gente que hiciese cosas cada mes que pasaba del inicio de una relación, pero qué le íbamos a hacer... Estaba hecho un romanticón, y le encantaba serlo. Sobre todo con Astrid.
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Astrid J. Bettger
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MensajeTema: Re: Singing under the lake (?) [Astrid]   Sáb Sep 10, 2011 10:22 am

Se podía pasar toda la tarde, la noche, la vida contemplándolo como si fuese una escultura perfecta, y es que lo era, aunque una mucho mejor, pensó mientras hacia círculos sobre la oreja derecha de Radley. Aunque el rubio muchas veces había dicho lo muy afortunado que era por haberle enocntrado a ella, la afortunada, la única realmente afortunada era ella, por haber enocntrado a alguien tan maravilloso como él, tan cariñoso, tan amoroso, tan... común, pero común en un sentido perfecto; ni siquiera concebía la idea de separarse de él, no sabría qué habría sido de ella sino le hubiese conocido allí, quizá se hubiese aburrido y hubiera vuelto a casa, o a la universidad de Stanford como quería su padre, quién sabe. No había duda que Radley era algo que le tenía preparado el destino, y pensó que quizá el destino no era tan malo como todos decían.

As, con él, actúaba con tanta naturalidad, sin necesidad de fingir ser perfecta, o sonreír siempre -aunque no podía negar que el rubio le arrancaba sonrisas cada dos por tres-, podían pasarse la vida entera hablando de cualquier cosa, sin necesidad de moverse de donde estaban, sólo ellos dos, y eso era más que suficiente para ella. Con Radley era feliz, eso era un hecho. Nunca se imaginó que pudiese encontrar a un chico que la quisiese por lo que era, y no por lo que todos creían que era, que no se acercase a ella por su dinero o por su aspecto, sólo por lo que ella era. Eso, eso era lo que más amaba de Radley, que la hiciera sentir especial aunque no lo fuese -aunque él insistía en que sí-. Radley era como esos hombres que ya no hay, los de antaño, como su madre solía describir a su padre, aunque no es que su progenitor fuese el mejor ejemplo de galán, pero por algo dicen que el amor es ciego... En fin, Radley era su príncipe azul, y aunque no lo admitiese en voz alta, veía su futuro con él.

Enfocó su atención -aunque en parte continuaba maravillada con todo lo que el rubio era, en especial con su mirada-. A veces deseaba tener una vida como la de Radley, nunca parecía preocuparse por tener dinero para pagar la renta a fin de mes, ni por tener que ignorar las llamadas constantes de sus padres, ni por las miles de cartas que éstos le envíaban; pero la vida de Astrid no era tan fácil, no precisamente, pero el muchacho lo hacía todo más llevadero, hacía que el sol saliese aunque lloviera a cántaros. Era como un halo de luz en medio de la oscuridad, eso que le mantenía a flote. Le pareció algo extraño que no hubiese comentado su actuación en el parque, aunque quizá ese día no había tocado en la plaza de Looza como solía hacer, y a veces la rubia se escapaba un ratín de Starbucks para escucharle un rato.

Las siguientes palabras de Rad la trajeron de vuelta a la realidad con una fuerza casi abrumadora. Ya casi no faltaba para que cumpliesen los ocho meses -los mejores ocho meses de su vida, por cierto-. No es que tuviese todo perfectamente planeado, pero si tenía sus ideas en mente, tenía el dinerillo suficiente para una cena romántica y tal, pero conociéndolo a él...-Tal vez podríamos salir a cenar, hay un nuevo restaurante al sur, me han dicho que es muy bueno... -paró de golpe a mitad de frase, estudiándole de arriba a abajo con la mirada. Conocía esa actuación suya a la perfección, tenía algo planeado, estaba casi segura. Frunció el ceño y le evalúo con más atención. Suspiró- Aunque tú ya tienes todo planeado, ¿no es así? -fingió estar molesta con él, pero simplemente no podía estarlo. Hasta se había tomado el tiempo de planearlo todo, la mayoría de los chicos se olvidaban de cosas como esas, 'cosas sin importancia', solían decir, pero no él, no su Radley. Se las arregló para hacer que le mirase y le plantó un señor beso en los labios, para luego sonreír de oreja a oreja.

Él era, simplemente, perfecto.
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MensajeTema: Re: Singing under the lake (?) [Astrid]   Sáb Sep 10, 2011 1:37 pm

Le encantaba, le encantaba ponerla "de los nervios" callándose sus sorpresas. Se ponía tan mona cuando se le fruncía el ceño y le miraba así, como acusándole... Sobre todo cuando se iba a la cama, cada día, era incapaz de ponerse a pensar en cuándo y cómo la había conocido, en cómo había sido la primera mirada que habían intercambiado...

Fue algo nimio y casual, en realidad. Mientras estaba así, tumbado sobre ella, acariciando su pelo y mirándola a los ojos, recordaba cada detalle. Durante un ínfimo instante, todo el recuerdo de cómo se conocieron cruzó su cabeza a cámara lenta. Fue aquel día soleado en el que había ido a comer con un amigo, que se había reído de él por llevar paraguas en un día tan cálido porque, según la predicción meteorológica, aquella tarde llovería.
Cuando terminaron de comer, el cielo se nubló antes de lo esperado, su amigo se fue corriendo a casa tras despedirse y maldecir, y Rad, después de no poder evitar reírse, había ido a dar un rodeo tranquilo antes de volver a casa, paraguas en mano y la otra mano en el bolsillo.
Había pasado por delante de una tienda de ropa, y se había encontrado a una chica en la entrada, resguardándose de la lluvia, con una bolsa en la mano, angustiada porque el diluvio le había pillado por sorpresa. Esa chica tenía algo especial... lo supo nada más mirarla a los ojos por primera vez. Él le ofreció llevarla a su casa bajo el paraguas... y así empezó todo.

Y después de pensar todo eso, volvió en sí al cabo de ese largo segundo, justo cuando la muchacha contestó, y él esbozó una sonrisa ladina, juguetona.
-
Tal vez lo tenga... -todo planeado, sí. Y por supuesto que lo tenía, ejé- De todas formas, ya sabes que siempre dejo algún espacio libre en el plan por si se me ocurre algo más, o nos da por improvisar, o por supuesto por si tú quieres hacer algo en especial... así que sí, me encantaría cenar -dijo todo eso en ese tono a medio camino entre el dulzón y el picarón, para acabar sus palabras frotando su nariz contra la de As-. Ocho meses... no son nada, ¿verdad? -de vez en cuando hacía preguntas así, como si necesitara que ella le asegurase una y otra vez que lo suyo iba para largo, que ella era... en fin, su futuro. Aunque sabía que lo era... Nunca podría encontrar a nadie mejor que As.

Y dejarla escapar sería el mayor error cometido en la historia de la humanidad.
-
Todavía nos queda una semana... Pero ya me muero de las ganas. ¿Tienes planes para esta noche? Podríamos cenar por ahí o algo así... aunque aquí no se está nada mal -quitando el hecho de que el humano común necesitaba alimentarse, en lo que a Rad respecta no necesitaba nada más en la vida que a ella, a su rubia perfecta, a As.
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MensajeTema: Re: Singing under the lake (?) [Astrid]   Sáb Sep 10, 2011 2:07 pm

Nunca podría enojarse con alguien como él, bueno, no del todo; al menos, hasta el día de hoy, no le había causado ningún tipo de disgusto, y preferiría que siguiese siendo así, tan perfecto como hasta ahora. Dicen que en algún lugar de este mundo está esperando tu media naranja, el amor de tu vida, y por cursi y tonto que suene, Astrid, cada vez que miraba a Radley, sabía que aquello era cien por ciento verdad. El modo en el que se habían conocido era tan casual, y algo tan normal, podría haberse cruzado con cualquier persona, pero el destino había decidido que tenía que cruzarse con él, y qué maravillosa desición, por cierto, ¡maravillosa! No podría imaginar su vida sino esutivese Radley a su lado, sería vacía y aburrida, era como si de repente, todo lo que hubiese vivido antes de él se borrara y no quedara nada más que él y ella; y no necesitaba nada más, absolutamente nada más.

Recordaba perfectamente cómo y dónde se habían conocido, sí, Astrid había salido a comprar un vestido -del cual se había enamorado completamente desde que lo había visto en la vitrina hacía un par de días-y, y justo cuando estaba por salir e irse a casa, comenzó a llover de forma torrencial, y mira que fue algo sumamente raro, ¿sabes? Porque todo el día había sido soleado y perfecto, y justo en ése momento, se largaba a llover. Recuerda que maldijo en voz baja y deseó que la lluvia parase en ese mismo instante, pero en vez de eso, un muchacho de cabello rubio y ojos de un color infinito, se cruzaron en su camino. Él muy caballerosamente se ofreció a llevarla a casa bajo su paraguas y aunque As no estaba acostumbrada a aceptar invitaciones de desconocidos, hubo algo en la forma en la que le miraba, o quizá fue su sonrisa perfecta, pero sea como sea, asintió y dicho y hecho, la llevó hasta su casa. Sonrió como una tonta, justo como aquella noche, tan sólo con recordarlo.

Le escudriñó con la mirada en un intento de descifrar qué tenía en esa cabeza suya, aún a sabiendas de que Radley nunca revelaba sus planes antes de tiempo, y quizá una parte de ella quería que le sorprendiese, como siempre hacía. Se cruzó de brazos con cierto deje infantil y enarcó una ceja ante sus palabras, bien que lo conocía, sí, se trañia algo bueno entre manos- Vale, cenar -asintió complacida-. ¿Pero eso será antes o después de tu plan? -no podía evitar preguntar, era como una niña pequeña en esos casos, pero no le importaba que ese lado infantil suyo aflorara, no delante del rubio. Acarició el rostro perfecto de Rad una vez más antes de responderle, en apenas un susurro:- Nos queda toda una vida por delante, juntos -afirma con una sonrisa, antes de atraerle hacia sí para besarle nuevamente.

-La verdad, estaba esperando a que tú sugirieses algo
-se encogió de hombros como pudo, teniéndo en cuenta que el rubio seguía sobre ella-, aunque... ¿tienes hambre? Podríamos ir a cenar, si quieres -ofreció con una sonrisa-, pero en realidad estoy a gusto aquí -finalizó con una sonrisa que pretendía ser juguetona.

hfjfhdf -convulsiona(?)-
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Radley C. Keating
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MensajeTema: Re: Singing under the lake (?) [Astrid]   Sáb Sep 10, 2011 3:32 pm

Recordó también aquel paseo... si podía llamarse así al camino en el que había llevado a la por aquel entonces desconocida -cómo cambian las cosas en unos meses...- a su casa bajo la lluvia, en el mismo paraguas. Apenas habían compartido palabras, pero... por alguna razón, desde el momento en el que sucedió aquello, inconscientemente Rad había estado unos días merodeando cerca de la casa de la rubia, intentando no parecer lo que no era -un acosador-, e intentando "provocar deliberadamente" un encuentro "accidental". Y hubo varios, vaya que si los hubo... Aunque, apenas cuando hubieron tenido dos o tres, él acabó enrojeciendo y confesándole la verdad de lo que estaba haciendo, porque había algo en ella que le hacía querer verla una y otra vez. Pensó que al decírselo se enfadaría o algo... pero lejos de ello, eso les acercó más. Esa reacción fue otra de las cosas que hicieron que se enamorase tan rápido de ella... Y que llegaran al punto en el que estaban ahora, a una semana de hacer ocho meses.

¡Era tan perfecto! Y ella, sobre todo ella lo era. Sobre todo cuando quedaba tan poco para cumplir otro mes era cuando más se acordaba del tiempo que llevaban juntos y de cómo había empezado todo aquello. De cómo había evolucionado su relación, cómo se habían ido conociendo poco a poco... hasta llegar a ese punto en el que uno podía saber perfectamente qué se le pasaba al otro por la cabeza en casi cualquier momento.
¿Y lo mejor de todo? Siempre llegaba un punto en el que pensaban que ya lo conocían todo, pero entonces... ¡Sorpresa! Alguno de los dos hacía algo que el otro no se esperaba, y resurgía la chispa. Una chispa que, realmente, para ellos nunca se apagaba. Y así debía seguir siendo.

Se tomó su tiempo para contestar a aquella pregunta, limitándose a sonreír de forma misteriosa y aduladora, en silencio, picándola un poco mientras le iba dando piquitos. Sabía que eso la ponía aún más de los nervios, en el sentido de que estaba haciendo a propósito para tardar en contestar a preguntas que ella se moría porque fuesen respondidas.
-
Será... -acercó más el rostro, lo desvió, y respiró sobre su oído un par de veces antes de continuar- antes y después -otorgó a sus palabras un tono de lo más enigmático, sobrecargado en aquella forma susurrante de hablar, y se tomó la libertad de soltarle un "inocente" mordisquillo en el lóbulo antes de apartarse de su oído y volver a enfrentar sus caras, mirándola como si no hubiese roto un plato-. Te amo, Astrid Jacqueline Bettger -pronunció estas palabras con una asombrosa lentitud.

Y como ella decía, podían ir a cenar, sí. El sol había terminado de ocultarse tras el horizonte, el parque había oscurecido notablemente y ya no se notaba un alma aparte de ellos dos. A pesar de estar tan oscuro, seguía viendo perfectamente el brillo en sus ojos. Y, como ella había dicho... estaban muy a gusto allí. Que ella no era la única, vaya.
-
Pues... -en lugar de contestar directamente, decidió expresarle su opinión al respecto de otra forma. Y esa forma fue un beso, pero no corto, como los anteriores. Cerró los ojos por el camino y abrió los labios para fundirlos con los de ella en un beso intenso y cargado de pasión... de esos de los que, luego, costaba lo suyo despegarse... porque eran su droga.
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MensajeTema: Re: Singing under the lake (?) [Astrid]   Sáb Sep 10, 2011 4:24 pm

Los recuerdos regresaron a su cabeza como si todo aquello hubiese sucedido tan sólo ayer, el muchacho, luego de ofrecerse a llevarla a casa -y así salvarla de terminar empapada junto con su vestido nuevito-, se habían presentado mutuamente y el rubio había desaparecido en medio de la noche. No supo en un principio el porqué se interesó más de la cuenta de alguien, que, a fin de cuentas, seguramente no volvería a ver en la vida. Pero qué tonta fue al pensar tal cosa, ya que un par de días después, se lo encontró 'casualmente' cerca de casa, y así otra vez, y otra vez; una persona normal se hubiese asustado, y pensado que era un acosador psicópata(?), pero no Astrid, a ella no parecía molestarle, todo lo contrario. La cara que puso cuando Radley se animó, por fin, a explicarle sus verdaderas intenciones, no tuvo precio, la dejó en una sola pieza y desde ése día, están juntos. Bendito el día en que se encontraron, podría decírse.

Quizá era un poco cursi y a veces se le olvidaba echarle crema o azúcar a algún café en el trabajo, y quizá eso de tenerle en marcación rápida en el móvil junto con el 911 y la Brigada de Primeros Auxilios era demasiado, pero no le importaba guardar apariencias; con él siempre había sido sincera, desde un comienzo, así como él lo fue con ella. Sabía de sobra que la mejor forma para que una relación funcionase era decir lo que se pensaba y sentía siempre, no importara lo que fuera, decírselo al otro. Y vaya que As cumplía con ello a cabalidad, a veces, en medio de cualquier conversación, se le escapaba un 'te quiero' y cosas por el estilo, que ni venían a tema; eso sin contar las sonrisas tontas que solo Radley lograba hacerle poner con tan sólo una mirada o una caricia. ¡O sus besos! ¿Ya había mencionado que le volvían completamente demente? Era como si con tan sólo tener contacto con sus labios se olvidase de dónde estaba y de lo que iba a decir, como si le teletransportaran a otra dimensión.

Trató de concentrarse en el hecho de que Radley le estaba guardándo un secreto -cosa que no le gustaba mucho-, pero el rubio sabía cómo hacerla distraer, ¡y de qué manera, Señor! Cada besillo que depositaba sobre su piel eran como pequeñas cargas eléctricas que recorrían su cuerpo a la velocidad de la luz y le hacían desviarse de su objetivo principal, pero es que simplemente no podía evitarlo. De todos modos, se esforzó -vaya que se esforzó- en enfocar la mirada sobre el rubio una vez este dejó de distraerle con sus besos, estremeciéndose ligeramente cuando se acercó para susurrarle al oído- Jmm, suena... interesante -comentó con voz queda, como si su cabeza se estuviera llenando se espuma, y sus pies se despegaran del piso. Mierda, ¿cómo hacía para distraerla de semejante forma? Se aseguró de no dejar escapar el gritito que le produjo Rad al morder un lóbulo de su oreja. Pillín pillín...- Yo también te amo, Radley Christopher Keating -pronunció con cierta solemnidad, sonriendo.

No pudo evitar sonreír pícaramente al comprobar que el muchacho no tenía ni la más mínima intención de irse de allí, justo como ella. Se sentía muy a gusto allí, como estaban. Llevó instintivamente, casi sin pensarlo siquiera, ambas manos alrededor de su cuello y dejó que se enredasen libremente entre sus cortos mechones rubios, mientras cerraba los ojos, para, finalmente, fundirse junto con él en tan apasionado beso.
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MensajeTema: Re: Singing under the lake (?) [Astrid]   Dom Sep 11, 2011 6:14 am

Podía sonar cursi, podía sonar pesado, podía sonar como queráis que suene, pero Rad nunca iba a cansarse de decir y pensar aquellas cosas de As, de su As. De la persona que le había cambiado la vida, con la que había empezado a salir en el momento en el que se atrevió a decirle por qué se encontraban tanto.

La gente siempre les había dicho que acabarían mal, que las cosas no funcionaban así. Que había que conocerse, ser amigos, saber mucho el uno del otro, antes de empezar algo tan importante como una relación... pero él sabía que no era así. No se sentía capaz de ver a As como su amiga. No me malinterpretéis, no digo que no pudiesen encajar como tales. Pero es que el mero pensamiento de que algo pudiese salir mal entre los dos y su relación se convirtiese en una de amistad le parecía una idea absurda... nada podía salir mal. No cuando todo era perfecto. No cuando su relación era perfecta.
No cuando ella era perfecta.

No pudo evitarlo, aquella sonrisa picarona que se le dibujó inconscientemente en los labios cuando la chica contuvo un gritito cuando le mordió la oreja. Sabía que hacer cosas así era jugar con fuego, pero... en el fondo le gustaba. Jugar con fuego, digo. Algunas veces actuaban así, se ponían a prueba y claro, pasaba lo que pasaba. Lo "curioso" era que cada vez llegaban más lejos...
"Yo también te amo, Radley Christopher Keatin". Esas siete palabras apagaron totalmente sus pensamientos y le hicieron centrar toda -aún más- su atención en ella.

En el beso que estaban compartiendo, allí, al pie del lago, bajo la luz de la luna. Bajó sus manos por sus costados para acariciar su cintura, y siguió besándola. Lo dicho, los labios de As eran una droga para él. Besarlos brevemente, como solían hacer cuando estaban tomando algo o iban juntos por la calle de la mano o agarrándola de la cintura, separarse "sólo" le dejaba con ganas de más. Pero cuando se besaban así... Uno nunca sabía lo que podía pasar. Tampoco era que quisiese pensar en ello... simplemente se fue dejando llevar por el beso, más y más. Dejó a su lengua jugar con la de As, se fundió con sus labios, bebió de ella. En aquel momento estaba absolutamente hechizado.



Perdón por lo corto que es >__<
Me enamoré de tu firma nueva *-* aoiufbsd
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MensajeTema: Re: Singing under the lake (?) [Astrid]   Dom Sep 11, 2011 9:57 am

Como que su padre la viese, quedaría asombrado, primeramente, y luego, claro está, azotaría a Radley con preguntas y pegaría un grito en el cielo al descubrir que no era de alcurnia y estupideces como esas; por eso daba gracias al cielo de que no tuviese ni la más mínima intención de aparecerse por Londres -y esperaba que su padre pensase lo mismo de pasarse por Loozapalozza, cruzaba los dedos-. En todo caso, poco le importaba lo que los demás pensaran, de todos modos, la mayoría de sus amigos estaban simplemente como tontos hablando todo el día de la buena pareja que hacían y similares, otro tanto -sobre todo del sexo masculino, cabe aclarar-, se dedicaban a estropearle los momentos íntimos, cosa que le sacaba de sus cabales -y ni que hablar de cómo se ponía Radley-; pero lo dicho, poco le importaban esas tonterías, lo único importante era que se tenían el uno al otro y eso, al menos por ahora, no iba a cambiar.

Los dos rubios juntos eran como una explosión dulce, de cursilerías mil y comentarios que causarían naúseas a más de una persona; eran, como se dice: perfectos el uno para el otro, y de eso, a Astrid, no le cabía ni la más mínima duda. Los días que pasaba sin él -contados, pero los había-, eran días grises y sin alegría, sin nadie con quien hablar de las cosas más poco importantes de la vida, sin nadie que le abrazara y la hiciera sentir como la mujer más afortunada del planeta tierra, se sentía vacía; pero cuando estaba él, era como si todo se iluminase de repente, como si el sol volviese a salir y todo se llanara de color y de vida otra vez, se sentía completa, plena, como si ni siquiera necesitase del aire para vivir. Él era como su otra mitad, y nunca antes mejor dicho.

Sus manos viajaban libres por su cuello y se abrían paso hasta sus cabellos rubios, agarrándo mechones cortos y maravillandose con su textura, suave y tersa; pero ni siquiera eso se comparaba con su rostro, tan perfecto y suave, reconocería la forma de su rostro con los ojos cerrados donde fuera, pero por sobre todas las cosas: su olor. Era una extraña combinación que no lograba reconocer del todo, alguna colonia, quizá, pero no era sólo un olor, eran varios aromas que su fusionaban para crear una esencia, simplemente, mortal.

Se pegó más a él, molestándole momentáneamente la más mínima separación que pudiese existir entre los dos, como si quisiera que se convirtieran en uno solo, apretó aún más sus brazos alrededor de su cuello y tuvo que ponerse un poco de puntillas para poder alcanzar su boca como debía de ser. Sus besos eran adictivos, simplemente adictivos. Se separó momentáneamente en busca de aire, sólo el tiempo suficiente para lograr murmurar algo sofocada:- Estás jugando con fuego, Keating -y sus labios volvieron a quedar silenciados, fundiéndose con los del rubio una vez más.
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MensajeTema: Re: Singing under the lake (?) [Astrid]   Dom Sep 11, 2011 1:07 pm

El hecho de que se decían todo lo que pensaban era... relativo, en un uno por ciento. Relativo en el mero hecho de que había sólo una cosa de la que no habían hablando nunca: el sexo. No sabía si era porque los dos esperaban que el otro sacase el tema, porque les daba "vergüenza", o por qué... pero era algo de lo que nunca habían sentido la necesidad de hablar o, si la habían sentido, desde luego no lo habían sacado a relucir. Quizá fuese una de esas cosas que no se hablaban, cuando pasase pasaría y ya está... y él estaría más que encantado de que fuese As quien le quitase la virginidad... porque sí, no lo había hecho nunca, con nadie, hasta entonces. Y eso ella sí que lo sabía.

¿Y por qué ese recuerdo ahora? Ni él mismo lo sabía, pero lo cierto era que desde hacía un par de semanas, sentía cada vez más deseos ocultos de desmelenarse con ella, de que empezasen y no parasen, de que echasen por tierra todos aquellos momentos en los que habían decidido parar, y no se detuviesen. Para alguien como él, que siempre actuaba con el mayor romanticismo del mundo, resultaba extraño y chocante pensar de esa forma... pero no podía negar que le encantaba la idea. Era humano, al fin y al cabo... Y estamos hablando de Astrid, no de cualquier muchacha.

Escuchó aquello pero siguió besándola durante un rato. Le dolía tanto despegarse de sus labios cada vez que lo hacía... pero lo hizo, al menos durante unos instantes.
-
¿Y qué pasa... si me gusta jugar con tu fuego? -lanzó, con la mirada más pícara que jamás le había lanzado, y un segundo más tarde ya estaba besándola intensamente otra vez. Estaba totalmente pegado a ella, como si su cuerpo buscase fundirse con el suyo de un modo imposible.

En busca de esa fusión, sus manos juguetearon con su vestido, tirando de él hacia arriba poco a poco hasta que estuvo lo suficientemente subido como para poder acariciar directamente la piel de su cintura, y se vio inmediatamente sacudido por un escalofrío que le puso los pelos de punta, un escalofrío que le atacaba siempre que entraba en contacto con la suave y perfecta piel de As.
Y entonces, desde lo lejos, se oyó un estruendo momentáneo, seco y metálico. Abrió los ojos un momento, mirándola, deteniendo el beso pero sin separar los labios. Ambos sabían muy bien qué significaba aquello: habían cerrado el acceso al lago, así que tendrían que saltar la verja para salir. O tal vez se quedasen ahí un rato más... se limitó pues a alzar las cejas, cerrar los ojos de nuevo y seguir besándola como nunca.
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MensajeTema: Re: Singing under the lake (?) [Astrid]   Dom Sep 11, 2011 5:45 pm

Astrid, a pesar de no haber sido educada bajo una religión en particular -su madre estaba demasiado ocupada lamentándose y su padre, bueno, follandose a todo lo que se meneaba-, no dejaban mucha estructura religiosa o moral para que la rubia se criase en base a ello, digamos que todo lo aprendió de su tía abuela Anne-Claire, una señora de alcurnia, 'bien parada', como se dice, con unos modales impecables y con el mismo cabello rubio y los ojos claros de su nieta sobrina, había sido el modelo a seguir -quisiese o no- de Astrid. Su madre había dicho en algunas ocasiones que acuaba exactamente como Anne, y en ocasiones los celos lograban traslucir en aquellos comentarios, por lo que la rubia siempre tuvo la idea de que su madre estaba, en parte, celosa de la conexión que tenían su hija y Anne-Claire; fuese como fuese, nunca se mostró extrañamente cariñosa, ni en pro de educar a su hija como lo hacía aquella dama. De todo cuanto le enseñó -que fue mucho, por cierto-, el tema del sexo no fue algo que tocasen nunca, quizá porque Anne-Claire era bastante reacia a ese tipo de temáticas o porque no pensase que Astrid necesitase hablar sobre eso tan... pronto. A final de cuentas, Astrid nunca había tenido 'la charla' ni con sus padres ni con su tía abuela, es decir, era una inexperta en el tema, bueno, al menos en la practica.

¿Quién se imaginaría que la rubia de Astrid nunca había llegado a... ello con un chico? Bueno, no es que estuviese de pareja en pareja, ni mucho menos; la verdad era que pocos habían logrado captar su atención, aunque claro, el único que le había cautivado -y enamorado completamente de paso- había sido Radley, por lo que no tenía mucho en qué basarse para saber cuál era el momento indicado de pasar a esa fase, como solían decir sus amigas. La verdad era que, en su círculo, al menos la mayoría ya se había acostado con uno -o más de uno- y a veces, cuando se tocaba el tema, As quedaba completamente aislada de la cosa, y aunque todos imaginarían que una chica tan guapa como ella ya se habría ido a la cama con más de uno, la verdad era que no, ni con uno siquiera. Era tan vírgen como Santa María, en cuestión, era una inexperta completamente. Al menos le tranquilizaba el saber que Rad tenía tantos conocimientos como ella misma en esto, no se sentía especialmente presionada por llegar al asunto; es más, a veces ella era quien sentía la necesidad de llegar a ese punto.

Como en ése momento. Hacía ya unas semanas que la idea le venía rondando la cabeza, y mira que no es normal que la chica sea la que se interese por el sexo, bueno, quizá no era como las demás chicas, a saberse; la cosa era que a veces se subían un poco de tono, pero como siempre, paraban y hacían como si no hubiese pasado nada, y no es que le molestase, no, que es bueno mimarse y tales sin necesidad de pasar a mayor cosa, pero cada vez que aquello pasase era como si jugasen con fuego. Sonrió en cuanto se separó unos instantes de los labios del muchacho- Pues... dicen que quien fuega con fuego -hizo una pausa para morderle como quien no quiere la cosa el labio inferior-, se quema -finalizó antes de volver a juntar su boca con la suya.

Las manos de Radley se abrieron paso entre la tela de su vestido hasta que llegaron a su destino: su cintura. Cada vez que sus dedos tocaban su piel, era como si diminutas descargar eléctricas fueran envíadas a cada rincón de su cuerpo; sus manos, por su parte, parecieron tomar vida propia y se movieron con astucia hacia su camiseta, haciendo malabares hasta lograr sacársela completamente. Al fondo, se oyó un chasquido metálico, como el cerrar de una puerta, más concretamente, de la la del lago. Miró a Radley, que había abierto los ojos casi al mismo tiempo que ella y sonrió sobre sus labios, aunque esta vez fue una sonrisa juguetona, pícara.

Tal vez debería preocuparle el salir de allí, pero en lo único que podía pensar en ese momento era en Radley, en el contacto de su piel con la de él y en sus labios, sobre todo en sus tersos labios. Fuese como fuese, desvió la atención de la puerta y volvió a cerrar los ojos para besarle con fiereza, con su diestra enredandose entre sus mechones dorados.
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MensajeTema: Re: Singing under the lake (?) [Astrid]   Mar Sep 13, 2011 9:14 am

Lo que realmente no estaba seguro de si se había planteado hasta entonces era el hecho de que Astrid no era "simplemente" la chica con la que más tiempo había estado, con la que más lejos había llegado... No, no se trataba simplemente de eso, y lo más curioso era que, si lo pensaba, no estaba seguro de si la chica conocía aquel dato, porque no es que hubiesen hablado demasiado de su pasado amoroso... de hecho, probablemente se tratase de uno de los muy pocos temas que no habían tratado, sino el único, junto con el sexo. Y el asunto era así de sencillo: ella era la primera chica con la que estaba, y con eso no se refería sólo a que era la primera relación.

Me explico. Rollos de una noche, líos, noches locas, salir a ligar... Esas cosas eran algo que no entraba dentro de las necesidades personales de Rad. Cuando se planteaba qué hacer una noche, o cómo entretenerse, no se le pasaba por la cabeza salir con una camisa desabrochada a hacer babear a nadie, o ir por ahí invitando a alguna mozuela despreocupada a alguna copa a ver si caía en las redes de sus sábanas. No; Rad siempre había visto esas cosas como "sagradas". Sus padres siempre habían intentado educarle de una forma bastante fina, y había que admitir que en varios campos lo habían conseguido. Y aquel documental que le grabaron sobre las relaciones amorosas y los líos pasajeros le había abierto los ojos. Eran un chico y una chica hablando durante media hora, contando varios chistes y llegando a la conclusión de que, si te enrollabas, liabas o acostabas con alguien, y no era nada serio, o lo dejabas con esa persona, estarías enrollándote, liándote o acostándote con el futuro marido o la futura mujer de alguien. Y eso, por mucho que se intentase, daba que pensar. Otra razón por la que le gustaba tanto Astrid... estaba convencidísimo de que ella no estaba destinada a otra persona, y él tampoco. Por eso llegaban tan lejos algunas veces... por eso seguían juntos y no podía terminar nunca... por eso...

Por eso estaban allí en aquel momento, tirados en la hierba al pie de un lago, él encima y sin la camiseta, ella debajo y con el vestido subido a medias, en un lugar que acababan de cerrar al público, completamente solos y bajo la oscuridad de la noche y la luz de la luna.
Pero a pesar de ser ya de noche y estar recientemente sin camiseta, no tenía el menor atisbo de frío. ¿Cómo tenerlo? Encontrarse entre los brazos de As, totalmente pegado a ella, le imbuía un calor sobrehumano que lo único que provocaba en él eran unas también sobrehumanas ganas de más.
-
Si ese fuego es tuyo... -musitó entre sus labios- dejaré que me queme cuanto quiera.

Y así, de pronto, sintió la desgarradora necesidad de sentir ese fuego en su máximo exponente. Y la mejor forma de sentirlo era... entrar en contacto directo con él. Se incorporó ligeramente, lo justo y necesario para arrebatarle el vestido y dejarlo junto a su camiseta.
Y entonces volvió a pegarse a ella, como antes, sin dejar un solo espacio entre su cuerpo y el de ella. Y el contacto directo entre la piel ardiente de ambos le sofocó por dentro, le hizo sentir un paradójico estallido escalofriante antes de lanzarle directo por la senda de la perdición.

Estaba perdiendo el control, y no tenía ninguna gana de recuperarlo. En lugar de eso, la miró, sediento, y volvió a buscar sus labios, aún más salvajemente que antes, mientras sus manos recorrían el cuerpo de la chica, cada centímetro de su ardiente piel, piel que quería fundir con la suya y no sabía ya cómo.
De lo único de lo que no se dio cuenta en ningún momento fue del detalle de que estaban empezando a cruzar la línea... y es que había muchas claras razones de por qué el contacto con la piel de As le provoca tantas y tan placenteras reacciones a la vez, pero una de ellas, quizá la más clara, era la que menos presente tenía: sí, se habían enrollado, y sí, se habían metido mano y todo eso, pero... nunca habían tenido tanto contacto físico piel contra piel, y se le había tornado salvajemente adictivo. ¿Podrían, o querrían siquiera, detenerse esta vez...?
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Singing under the lake (?) [Astrid]
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